Rabdomiólisis

La rabdomiólisis es el resultado de la rápida destrucción de las fibras musculares, con la salida del contenido intracelular a la circulación, lo que es potencialmente tóxico. Se manifiesta por dolor muscular, debilidad e impotencia funcional, edema, orina de color café oscuro y elevación de la creatinkinasa (CK) sérica por sobre 10 veces el valor superior normal.

La rabdomiólisis de esfuerzo está relacionada con esfuerzos extremos a los que sometemos a nuestro cuerpo que conllevan roturas musculares importantes. Cada vez que entrenamos se producen microroturas en las fibras de nuestros músculos que, al repararse a través del descanso y de una alimentación adecuada, producen el crecimiento muscular. Pero cuando se realiza un esfuerzo extremo (como por ejemplo lo realizan los corredores de maratón) es posible que se produzcan roturas musculares mucho más graves, y no siempre somos conscientes de ello.

Cuando un músculo sufre estas roturas musculares de gran envergadura, éste libera a la sangre algunos de los compuestos que se encuentran en su interior, como potasio, magnesio y fosfato. También se libera en la sangre un compuesto muy rico en hierro denominado mioglobina, que debe ser filtrado por los riñones.

En el caso de una gran liberación de mioglobina en la sangre y de que los riñones no puedan hacer frente a su tarea, es posible que se desencadene a partir de ahí un fallo renal que puede llevar al fallo multiorgánico que, en caso de no tratarse, puede tener resultados nefastos.


¿Cuáles son los síntomas de la rabdomiólisis y sus tratamientos?

Los síntomas de la rabdomiólisis son muy similares a los de las agujetas, aunque hay algunos distintivos de esta patología. Es muy frecuente sufrir rigidez y dolor muscular, calambres, hinchazón, dolor en las articulaciones o fatiga, como podemos acusar después de una sesión de ejercicio al uso. Sin embargo, la rabdomiólisis además puede producir vómitos o náuseas, convulsiones y fiebre, y uno de los signos que mejor nos pueden ayudar a reconocerla es el color muy oscuro de nuestra orina.


Prevención de la rabdomiólisis

La rabdomiólisis de esfuerzo es una patología muy grave que podemos prevenir de manera sencilla. El entrenamiento progresivo y con indicaciones dirigidas por profesionales son las mejores estrategias para prevenir la rabdomiólisis, evitando exponernos a entrenamientos extremos o para los que no estamos preparados.

Otra de las claves para mantenernos a salvo es cuidar nuestra hidratación antes, durante y después del entrenamiento. Una de las causas de la rabdomiólisis es exponer al cuerpo a temperaturas extremas, como las que puede alcanzar el cuerpo humano al entrenar con mucho calor (en los meses de verano en las horas centrales del día, por ejemplo). Entrenando la hidratación ayudaremos a nuestro organismo a termorregularse, evitando llegar a temperaturas elevadas y manteniéndose fresco a través de la sudoración.

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